La palabra emprender proviene del latín in- prendo, que significa algo así como llegar a alcanzar.

[thrive_text_block color=”green” headline=”Emprender es empezar un camino hacia un objetivo concreto, es llegar a materializar algo que está en tu mente.”] [/thrive_text_block]

Pero sobre todo, emprender significa salir de tu zona de confort.

Emprender significa salir de tu zona de confort:

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Cuando emprendes pasas de estar en tu zona de confort, posiblemente con unos ingresos “fijos” y “seguros”, haciendo algo que controlas y dominas, en un entorno conocido y familiar a lanzarte a una aventura que desconoces.

[thrive_text_block color=”blue” headline=”Si tuviera que definir con palabras cómo me he sentido sobretodo durante mi primer año como emprendedora online vendría a ser algo así como “en medio de un océano, con tormenta”, y sin barco ni salvavidas ni flotador. Ahí chapoteando.”] [/thrive_text_block]

Vaya y es que resulta que emprender no es tan sencillo como parece. No se tu, pero yo cogí mis estudios en coaching-PNL, hipnosis y alguna otra formación más y me dediqué a ser “coach-terapeuta”. ¿Y a quién ayudas? Pues a todo el que tenga un problema. ¿Y quién es tu cliente ideal? Pues el que me paga básicamente.

Así que empiezas a meter la pata y a entrar en espiral “prueba-error” que parece interminable.

¿Y la zona de confort? Pues eso me sigo preguntando a menudo. Porque resulta que emprender online no consiste en crear una página web y esperar a que tu buzón de correo electrónico empiece a llenarse con mogollón de clientes interesados.

Pues resulta que no, que no es tan fácil. Vamos que resulta que tu web la visitan tus cuatro amigos y familiares que quieren ver qué haces. Y ahí te das cuenta de que necesitas contenido, aprender a manejar las RRSS, SEO, marketing, leads, ventas. A parte de definir un cliente ideal, tener un plan de empresa y muchas otras cosas que vas descubriendo mientras intentas mantenerte a flote, exhausto por llevar un buen tiempo moviendo manos y piernas sin parar en ese océano con tormenta en el que te encuentras.

Todo esto provoca dolor, incomodidad. Pero es normal. No estás en tu zona de confort y el aprendizaje es enorme.

Porque cuando emprendes ya no sólo te enfrentas a todos los procesos externos que no controlas, sino que te encuentras con tu mejor y con tu peor versión, y el aprendizaje no es sólo a nivel profesional, lo es a nivel mental y a nivel emocional. Casi nada.

Y todo esto duele. Pero es un dolor de crecimiento. Es un dolor que te hace crecer, que te transforma y que te lleva a sentirte con vida. A veces alegre, a veces triste pero con vida.

¿Cuando dejamos de disfrutar creciendo?

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Recuerdo cuando aprendí a montar en bicicleta. Me estampé contra un coche (aparcado por suerte), lloré y volví a subirme. Y así hasta que aprendí a ir en bici con una sola mano.

Pero conforme vas creciendo vas perdiendo esa capacidad. Y si quieres tener un negocio online es importante que la recuperes. Un niño no se enfoca en ir en bici con una sola mano cuando empieza a pedalear, simplemente se enfoca en mantenerse rodando, y si se cae se levanta. Cualquier avance es valorado y se celebra.

Es posible que muchas veces te encuentres con el foco tan pendiente de los resultados a los que aspiras que te pierdas los pequeños avances que vas logrando. Así que te recomiendo que durante el proceso de llegar a alcanzar tus objetivos de vez en cuando te detengas y simplemente observes lo que has avanzado.

Así que disfruta de los avances, pedalea lo mejor que puedas, levántate tras cada caída y a seguir, que el fracaso no existe, sólo existen resultados y si el obtenido no es el deseado súbete de nuevo a la bici y pedalea otra vez.

Cuando me hacía alguna herida de pequeña y mi abuela me ponía yodo siempre me decía “si pica es que cura”. Yo hoy te digo a ti que “si duele, es que creces”. Y para llegar a alcanzar tus objetivos hay que crecer.

Cuéntame, ¿Sueles parar de vez en cuando para ver lo que has crecido? ¿Qué te ha parecido esta reflexión?